Un mes con la PGYTECH OneGo Roamer Tote
Me la mandaron desde PGYTECH Francia y aquí estoy, un mes después, contándote si valió la pena o si es otra mochila más criando polvo en el armario. Spoiler: no está criando polvo.
Tengo la versión de 18L en caqui. La uso para lo gordo: bodas, festivales, escapadas donde no puedo permitirme el lujo de "ay, se me olvidó el flash". Para el resto sigo con mi OneGo Lite, que es mi amor de toda la vida y no pienso desterrarla por una recién llegada.
Lo que le meto dentro
Cuerpo con zoom 28-75, tele 70-180, flash, baterías, micros, libreta, cartera. El kit completo de "hoy trabajo, no vengo de paseo". Lo que no meto jamás es portátil ni trípode, porque mi espalda ya tiene suficiente con aguantarme a mí. En escapadas por la naturaleza sí le he colgado un monocular abajo, con las tiras que trae para eso, y se queda ahí clavado sin moverse.
Modo mochila sí, modo tote... en teoría
PGYTECH vende esto como una mochila-bolso 2 en 1, muy "mírame, soy versátil". Yo la uso siempre en modo mochila. Modo tote no lo he probado en serio porque, siendo bajita, tengo la sospecha fundada de que me arrastraría por el suelo o el peso se me iría todo para un lado.
Cargada, el peso se nota, porque las leyes de la física siguen sin negociar con nadie. Pero se lleva bien. Ahí sí le doy el punto a la marca: la ergonomía no es un adorno de la ficha técnica, se nota de verdad cuando llevas horas con ella puesta.
El acceso lateral, mi mejor amigo con un defecto tonto
Lo uso constantemente. Sacar la cámara sin desmontar toda la mochila en medio de una boda es oro puro. Mi única queja, y la digo con toda la mala leche del mundo: solo abre por un lado. ¿Por qué? Ni idea. Sería tan sencillo que abriera por los dos que da hasta rabia que no lo hayan hecho.
La apertura tipo "libro" que tanto presumen en el marketing para hacer registros de aeropuerto... pues no sé, yo no piso un aeropuerto ni por casualidad todavía, así que la uso simplemente para sacar el equipo sin pelearme con nada. Menos glamuroso de lo que venden, pero cumple.
Los divisores, mi némesis de siempre
Aquí no voy a fingir sorpresa: los divisores internos son mi cruz particular en cualquier mochila, y esta no es la excepción. En las fotos de la web parece que entra medio estudio fotográfico. Luego lo configuras en casa y te das cuenta de que entra bastante menos. No es un fallo exclusivo de PGYTECH, es un clásico del género, pero tampoco les voy a hacer el favor de callármelo.
¿Sacar el inserto y usarla como mochila normal de diario? Ni lo he intentado. Para eso ya hay cincuenta mochilas mejores que forzar a una fotográfica a hacer de bolsa del gimnasio.
El indicador de batería que no indica nada
Tiene varios compartimentos para baterías, eso sí se agradece en un evento largo. También trae un indicador de "cargada / no cargada" en color verde y rojo, que en teoría suena genial y en la práctica es decorativo: se mueve solo con el roce de la cámara, así que como sistema de aviso es tan fiable como preguntarle la hora a un reloj parado.
El hueco del portátil, por si te lo preguntas, le va perfecto a mi MacBook de 13". Si el tuyo es más grande no te puedo decir nada, porque no tengo un almacén de portátiles en casa esperando a que los pruebe uno por uno.
Lo del sistema TagPort para personalizarla con charms y demás, paso completamente. No tengo esas modernidades ni ganas de tenerlas.
Materiales: aquí sí se lucen
El material se siente bien, se ve premium, y el agua le resbala por encima como si nada, aunque todavía no la he puesto a prueba con lluvia de verdad. Las cremalleras dan sensación de calidad, como en todo lo que hace esta marca, cosa que ya empieza a ser marca de la casa. ¿Se ensucia? Seguramente, con el uso todo se ensucia. ¿Se limpia bien? También, así que no hay drama.
Contra la Tarion
No la he puesto a competir con las grandes del sector, pero sí puedo hablar con propiedad de mi Tarion anterior. La PGYTECH gana claramente en diseño: no grita "llevo cámaras caras encima" a los cuatro vientos, y no tiene esos bolsillos tentadores al alcance de cualquier mano ajena en el transporte público. Detalle que en festivales se agradece más de lo que parece.
El precio
179,90 dólares la versión de 18L, unos 155 euros al cambio de hoy (mira el precio directo en la web europea, que puede variar). A mí no me costó nada, así que no puedo hablarte del dolor de bolsillo real. Lo que sí te digo es que la sensación de calidad, tanto al tacto como en uso, está a la altura de ese precio. No es de las que parecen más baratas de lo que son.
¿Me la quedo?
Un mes cargando bodas, festivales y escapadas y la respuesta es sí, me la quedo. Lo que mejor hace es lo que más importa cuando trabajas horas seguidas: llevarla puesta sin acabar hecha polvo. Lo que peor hace son los divisores que prometen más de lo que dan.
Si buscas algo para eventos que no parezca una mochila de fotógrafo de manual y que aguante una jornada entera sin destrozarte la espalda, esta cumple sin dramas. Si tu plan es meter portátil, trípode y el estudio entero, mejor sigue mirando.