Sony ha decidido que ya no tendrás nada tuyo (otra vez)

Llevamos años pagando más por tener menos. Netflix, Spotify, Adobe, el coche que se rebautizó como "servicio de movilidad"... la lista es larga y aburrida de tan repetida. Todo se ha convertido en un alquiler con cuota mensual disfrazado de "experiencia". Pagas, sí, pero no eres dueño de nada. Y cuando la empresa de turno decide cambiar de opinión, tu contenido desaparece con un correo educado que empieza por "Lamentamos informarte...".

Sony acaba de dar el siguiente paso en esa dirección, y esta vez le toca a algo que muchos todavía consideraban a salvo: los videojuegos en disco.



La noticia, sin adornos

Sony ha anunciado que a partir de enero de 2028 dejará de fabricar discos físicos para los nuevos juegos de PlayStation. Los títulos que ya existen en formato físico, o los que salgan antes de esa fecha, no se ven afectados. Pero todo lo que llegue después solo estará disponible en digital, vía PlayStation Store o distribuidores autorizados.

La empresa lo ha vestido, cómo no, de evolución natural: dice que simplemente está siguiendo "las preferencias de los consumidores", que prefieren lo digital antes que lo físico. Y en parte es verdad, los datos de ventas lo confirman. Pero conviene no quedarse solo con esa versión bonita de la historia.

El motivo de siempre: dinero

Cuando una empresa como Sony fabrica el propio disco Blu-ray (junto con Panasonic, controla buena parte de esa cadena de producción a nivel mundial) y aun así decide dejar de imprimirlo, algo no cuadra con el discurso de "es lo que pide el cliente". Lo que sí cuadra es otra cosa: el margen que deja un juego digital es sustancialmente mayor que el de uno físico, porque desaparecen la fabricación, la distribución, el minorista y, de paso, el mercado de segunda mano. Ese último detalle no es menor: sin disco no hay reventa, y sin reventa Sony deja de perder esas ventas frente a GameStop o cualquier tienda de segunda mano.

Así que la "preferencia del consumidor" es real, pero la decisión también resuelve, convenientemente, un problema de rentabilidad que a Sony le venía de perlas.

Y no es un caso aislado

Por si hiciera falta más contexto: el mes pasado, Sony avisó a sus usuarios de que a partir de septiembre perderán el acceso al contenido comprado de StudioCanal, que se eliminará de sus bibliotecas por "acuerdos de licencia". Es decir, contenido que la gente pagó, no alquiló, va a desaparecer de sus cuentas sin que puedan hacer gran cosa al respecto.

Son dos noticias distintas, pero cuentan la misma historia: cada vez es más difícil ser dueño de algo. Compras una copia digital y en realidad estás comprando permiso de acceso, revocable cuando a la empresa le convenga cambiar un contrato de licencia. El disco físico, con todo lo incómodo que puede resultar guardar cajas en una estantería, tenía una ventaja que ahora se está perdiendo: era tuyo de verdad. Nadie podía entrar en tu salón y quitártelo por un acuerdo comercial firmado en otro país.

¿Es tan grave?

Depende de a quién le preguntes. Si juegas casi todo en digital y nunca revendes nada, esto no te va a cambiar la vida. La transición ya llevaba años en marcha y el disco físico, para la mayoría, es más nostalgia que necesidad real.

Pero para quien coleccionaba, para quien compraba de segunda mano por precio, o simplemente para quien quería tener la certeza de que su juego seguiría ahí dentro de diez años sin depender de un servidor encendido, esto es un cierre de puerta más. Y de puertas que se cierran, en los últimos años, ya llevamos unas cuantas.

La pregunta que merece la pena hacerse no es si Sony tiene derecho a hacer esto (lo tiene, es su negocio), sino cuánto más estamos dispuestos a aceptar que "comprar" signifique, en realidad, "que nos dejen usarlo mientras a alguien le convenga".