Brightin Star 50 mm f/2 TRI-SIGHT: un objetivo para una tarde de juegos

Tres modos de render, discos de bokeh intercambiables y un aire de "mira lo que hace". Lo he probado en mi Sony y mi conclusión es que es divertido, pero no es para mí.



Qué es

Es un 50mm f/2 de enfoque manual con un anillo extra que mueve grupos de lentes por dentro. Eso le da tres personalidades:

  • SMOOTH: aspecto suave, con un halo alrededor de las luces. Pensado para retrato.
  • PRIME: un 50 mm normal.
  • FOAMS: el bokeh en forma de burbuja, con bordes marcados, al estilo de las ópticas antiguas tipo Trioplan.

A eso se suman cuatro discos que se colocan en la parte trasera para dar forma a las luces desenfocadas: estrella, mariposa, trébol y triángulo. Sobre el papel es un pack creativo muy tentador. Su precio de salida es de 349 dólares.

Primera impresión

Lo mejor viene antes de tocar el objetivo. El folleto es amplio y cuidado, algo que casi nadie hace ya porque el papel se ha convertido en un lujo. Tiene cuerpo de aluminio y montura metálica, y se nota de calidad.

Esa calidad tiene un peso. Son unos 430 g y en la cámara se hacen notar. Si apoyas la cámara en una mesa, el objetivo toca antes que el cuerpo y la cámara se queda basculada. Es un detalle tonto, pero acaba molestando.


Un dato importante: lo probé en una cámara que no le corresponde

Este es un objetivo pensado para sensores APS-C, y yo lo he probado en una cámara full frame. Conviene tenerlo en cuenta al leer esta reseña, porque los resultados que se pueden esperar de él son más difíciles de conseguir en mi caso. Te explico por qué.

1. El círculo de imagen no llega. Un objetivo APS-C proyecta una imagen más pequeña que uno de full frame. En una cámara de fotograma completo, o la cámara recorta la imagen automáticamente al tamaño APS-C, o te salen unas esquinas negras enormes. En mi caso, al recortar, uso solo una parte del sensor y la foto final tiene menos resolución.

2. Enfocar se vuelve más difícil. Con el recorte, la imagen en pantalla se ve más pequeña y con menos detalle. Ya me cuesta clavar el enfoque manual, y aquí todavía más. Buena parte de mi lucha con el foco a f/2 viene de ahí.

3. El efecto se diluye. Un sensor más pequeño da más profundidad de campo, así que el mismo f/2 separa menos el sujeto del fondo que en un full frame. Además, el ángulo de visión se cierra: el 50 mm se comporta como un 75 mm aproximadamente, y cambia el encuadre y la distancia a la que tienes que trabajar. Los fondos desenfocados con los que sueña la ficha, con esas burbujas o ese halo suave, son más difíciles de conseguir. Necesitas más distancia entre el sujeto y el fondo, y un encuadre más cerrado.

Todo esto significa que mi experiencia no es la de alguien que lo use en su cámara APS-C, y lo más probable es que ahí funcione algo mejor. Aun así, las conclusiones sobre el manejo, los discos y el precio no dependen del sensor.


Manejo

El parasol retráctil me parece un paso atrás, sobre todo porque no se puede quitar. La pestaña de enfoque ni me la puse: nunca la uso en los filtros que la traen y aquí tampoco la eché en falta.

El enfoque manual es mi talón de Aquiles y aquí no mejora. Nunca he sido fan del manual, y en pantalla la imagen se ve con poca resolución, así que clavar el foco a f/2 me costó mucho. Al final me fío del ojo y acepto que fallaré fotos.

Las tres escalas de distancia (S, P y F) las probé, pero en el uso que le di no fui capaz de apreciar diferencias. Puede que necesiten entornos con más luz de la que hay en mi pueblo.

Al cambiar de modo hay que reenfocar, porque cada uno tiene una distancia mínima de enfoque distinta. Nada grave, pero rompe el ritmo.


Los modos y los discos

Usé SMOOTH y FOAMS para desenfocar fondos en naturaleza. Lo que promete el objetivo cuesta conseguirlo: el efecto que anuncia es mucho más difícil de encontrar en la práctica que en las imágenes de la web.

Con los discos pasa algo parecido. El montaje es sencillo en casa, con calma y una mesa delante. En la calle es otra historia. Hay que quitar el objetivo de la cámara, y a veces el disco se atasca y acabas metiendo el dedo o algo afilado para sacarlo. Ahí te la juegas, porque puedes ensuciar la lente trasera o rayarla.

De los cuatro, el único que usaría es la estrella. El trébol no me aporta nada, el triángulo menos, y la mariposa me parece demasiado ñoña.

De día la cosa se complica. No es que se pierda luz, pero a medida que cierras el diafragma la imagen se va oscureciendo por culpa del disco, hasta que la foto queda casi negra.


Defectos

Hay aberración cromática bastante visible, sobre todo al fotografiar edificios. En el fondo es lo esperable de un objetivo que no busca la perfección técnica.

¿Para quién es?

Hago fotografía documental y no siento pasión por decorar fondos, así que el objetivo me aporta poco. Eso no significa que no sirva. Creo que puede tener su sitio en el retrato urbano, en gente que hace fotos y quiere experimentar, o en quien trabaja en entornos poco serios y con mucha luz puntual por la noche. Dejaría fuera al fotógrafo que trabaja retrato editorial o bodas, porque para eso hace falta un objetivo en el que confiar sin trucos, y este no es ese objetivo.

El precio

A 349 dólares entiendo que se justifique por lo que ofrece, con tres modos en uno. Pero yo no pagaría más de 150€. Para mí es un juguete para pasar una tarde, no una óptica sobre la que construir un portfolio.

Si estás en una ciudad con luces por todas partes y ganas de jugar, puede ser justo lo que buscas. Si haces documental en un pueblo tranquilo como yo, te vas a aburrir antes de que se ponga el sol.